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Internet

A todos aquellos que tenemos la afición de escribir unas líneas en un blog nos preocupa el grado de responsabilidad que podemos tener respecto a aquellos comentarios maliciosos que terceros, desconocidos y en la mayoría de los supuestos, anónimos, pueden insertar en nuestro pequeño espacio.

No existe medio de control sobre lo que escribe un tercero y, por ello, se pueden extraer consecuencias negativas ante el desconocimiento del origen de éste. Así, no ha sido pcífica la cuestión de cual debe ser el conocimiento efectivo de los prestadores de servicios de que la información almacenada en su página web sea lícita o ilícita o si se lesiona bienes o derechos de un tercero susceptibles de indemnización.

Es necesario partir de una Ley, la 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de Información y del Comercio Electrónico, que tiene regular el uso de las nuevas tecnologías como nueva forma de actividad  y fijar el régimen jurídico de la responsabilidad de los prestadores de servicios y alojamiento o almacenamiento de datos y de los que faciliten enlaces a contenidos o instrumentos de búsqueda, siempre que se cumplan los requisitos fijados en su articulado. Así, sus artículos 16 y 17 nos dicen lo siguiente:

Artículo 16 Responsabilidad de los prestadores de servicios de alojamiento o almacenamiento de datos

1. Los prestadores de un servicio de intermediación consistente en albergar datos proporcionados por el destinatario de este servicio no serán responsables por la información almacenada a petición del destinatario, siempre que: a) No tengan conocimiento efectivo de que la actividad o la información almacenada es ilícita o de que lesiona bienes o derechos de un tercero susceptibles de indemnización, o b) Si lo tienen, actúen con diligencia para retirar los datos o hacer imposible el acceso a ellos.

Se entenderá que el prestador de servicios tiene el conocimiento efectivo a que se refiere el párrafo a) cuando un órgano competente haya declarado la ilicitud de los datos, ordenado su retirada o que se imposibilite el acceso a los mismos, o se hubiera declarado la existencia de la lesión, y el prestador conociera la correspondiente resolución, sin perjuicio de los procedimientos de detección y retirada de contenidos que los prestadores apliquen en virtud de acuerdos voluntarios y de otros medios de conocimiento efectivo que pudieran establecerse.

(…)

Artículo 17 Responsabilidad de los prestadores de servicios que faciliten enlaces a contenidos o instrumentos de búsqueda

1. Los prestadores de servicios de la sociedad de la información que faciliten enlaces a otros contenidos o incluyan en los suyos directorios o instrumentos de búsqueda de contenidos no serán responsables por la información a la que dirijan a los destinatarios de sus servicios, siempre que: a) No tengan conocimiento efectivo de que la actividad o la información a la que remiten o recomiendan es ilícita o de que lesiona bienes o derechos de un tercero susceptibles de indemnización, o b) Si lo tienen, actúen con diligencia para suprimir o inutilizar el enlace correspondiente.

Se entenderá que el prestador de servicios tiene el conocimiento efectivo a que se refiere el párrafo a) cuando un órgano competente haya declarado la ilicitud de los datos, ordenado su retirada o que se imposibilite el acceso a los mismos, o se hubiera declarado la existencia de la lesión, y el prestador conociera la correspondiente resolución, sin perjuicio de los procedimientos de detección y retirada de contenidos que los prestadores apliquen en virtud de acuerdos voluntarios y de otros medios de conocimiento efectivo que pudieran establecerse.

(…)

¿Cómo evolucionó la interpretación del TS de estos dos preceptos?

El Tribunal Supremo exigía, en un primer momento, que en la reclamación del afectado al prestador de servicios se identificasen los comentarios que se consideraban lesivos para que este pudiese plantearse su retirada si así lo estimaba conveniente. De hecho, el Alto Tribunal consideraba que la resolución judicial no era la única forma de que el prestador de servicios tuviera efectivo de la ilicitud del contenido alojado, sino que estimaba como formula prevalente la propia reclamación de la persona afectada.

Esta postura mutó considerablemente a partir de la Sentencia 128/2013, de 20 de febrero, del Tribunal Supremo, que admitió la remisión de un burofax como reclamación aunque de su contenido no se desprendía qué comentarios precisos se consideraron defensivos, y ello porque el responsable de la página web debe actuar de garante de la dignidad y como agente de control ante los comentarios despectivos y peyorativos del afectado. Por ello, únicamente es necesario la notificación a los responsables del alojamiento de información de la existencia de un contenido lesivo.

Pero… ¿Que se entiende por conocimiento efectivo?

Fue la mediática Sentencia 144/2013, de 4 de marzo, en la que Google era parte demandada, la que mostró el concepto de conocimiento efectivo para el Tribunal Supremo.

En esta sentencia, la parte actora reclamó a Google la retirada de los enlaces que salían del buscador referentes a las noticias que lo implicaban con el caso Malaya, puesto que, con el discurrir de esta operación, se mostró la falsedad de esta implicación.

En virtud de esta Sentencia, no habrá conocimiento efectivo si:

  1. La información que se estima ilícita no revela de modo notorio su carácter antijurídico; y
  2. No es suficiente que se ponga en conocimiento el inicio de acciones civiles o la existencia de una resolución judicial, porque se debe remitir junto a esa puesta de conocimiento.

Por todo ello… ¿Que debe hacer el administrador de una web para evitar acciones legales sobre comentarios lesivos alojados en su web?

A la vista de lo expuesto hasta aquí, dos son las recomendaciones que se le puede hacer a todo administrador, pues, además de estar al tanto de todos los comentarios e informaciones que se inserten en dicha página, debe atender las reclamaciones que se hagan al respecto y proceder a su retirada, pues, en caso contrario, queda expuesto a una posible condena por responsabilidad civil.

(FUENTE: blog.sepin.es)

Texto de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de SSI y del CE

Texto de la Sentencia 128/2013, de 26 de febrero, del Tribunal Supremo 

Texto de la Sentencia 144/2013, de 4 de marzo, del Tribunal Supremo  

La materia de la Social Media, cuya traducción al castellano sería “medios sociales”, se refiere a las tecnologías aplicadas a crear y compartir todo tipo de contenidos (textos, imágenes, videos, sonidos,…) a través de Internet.

Redes Sociales

(Foto: Divseo.com)

Dentro de este concepto de nuevo cuño y cuyo contenido se aumenta y perfecciona día tras día,  surge la SMO, acrónimo de la Social Media Optimization (“optimización de medios sociales”)  y que se relaciona al uso de los Social Media con fines publicitarios, que tiene como objetivo único el lograr aumentar el tráfico de visitas de un sitio web.  Por ello, un correcto ejercicio del SMO redundará en la popularidad Web (cuyo máximo exponente es, a día de hoy, el ranking Alexa, y, por tanto, la posición natural del sitio en los buscadores.

¿Como llevar a cabo una estrategia de Social Media Optimization?

Dos son las actuaciones recomendadas para un ejercicio efectivo de la Social Media:

Darse de alta en blog y redes sociales y por supuesto gestionarlos. Como ya vimos, los blogs y los foros son páginas que poseen un alto nivel de tráfico Web y una alta frecuencia de visita por parte de los robots. Además, son sitios Web que se sustenta de las opiniones de sus usuarios, las cuales pueden ir acompañadas por un enlace.

Distribuir nuestros contenidos: cuando a pesar de tener unos buenos contenidos estos no son conocidos debido a un bajo nivel de tráfico Web, será necesarios promoverlos publicándolos en sitios Web especializados en distribución de contenidos como Digg, Meneame, o Youtube. Estos sitios se alimentan de los contenidos que diferentes autores “cuelgan” permitiendo que estén disponibles para diferentes usuarios.

¿Que peligros tiene la Social Media Optimization?

De la unión de estos dos aspectos se desprende el peligro de la repercusión que tiene en nuestra época un uso equivocado de toda la capacidad de las redes sociales como método de divulgación de opinión. Desde el anonimato de los comentaristas hasta la gratuidad y la falta de control de los contenidos.

Sexting_CadenaSer

El sexting, o intercambio de imágenes y videos de contenido sexual, tiene el riesgo del intercambio no deseado de este material. (Foto: CadenaSer.Com)

El comentario malicioso es muy sencillo. La descalificación es gratuita y puede ser anónima, y, en muchos casos, la persona ofendida no tiene medio o manera directa de conocer su contenido hasta pasado bastante tiempo de su publicación o puesta en conocimiento del público en general.

Hablo de insultos, de amenazas, de descalificaciones,… Hablo de chantajes por la difusión de vídeos o imágenes de contenido sexual, hablo de una simple fotografía en la que muestras tu cuerpo desnudo en una playa nudista,… Los ejemplos son abundantes, la vida cotidiana nos facilita situaciones donde la imagen propia puede ceder ante intereses malintencionados de terceras personas cuyo único objetivo es difamar.

¿Que medidas se deben tomar para eliminar la publicación de estos contenidos maliciosos?

Una vez que se han publicado estos actos maliciosos, toda medida que se pueda tomar únicamente logra una reducción de los daños producidos al evitar una mayor difusión. El daño ya se ha materializado, pues aquellas personas que hayan navegado por este sitio web ya han recibido el mensaje e, incluso, lo pueden haber transmitido bajo su iniciativa individual. Por ello, los menoscabos que se pueden generar a personas o empresas son catastrófico ¿Qué acciones podemos entablar para reparar el perjuicio que se nos ha causado?

Surge la disyuntiva entre la elección de la vía civil o la vía penal. Se puede escoger entre la jurisdicción civil, interponiendo una demanda en la que se solicite una declaración del órgano jurisdiccional por la que se califique como ilegítima la intromisión en el derecho al honor, y se condene a indemnizar los daños y perjuicios causados por la difamación. Tiene como base la aplicación del artículo 1902 del Código Civil:

“El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado.”

También se puede optar por la jurisdicción penal, vía en la que, además de poder solicitar las anteriores cantidades indemnizatorias en concepto de responsabilidad civil, también se podría solicitar al Tribunal, en su caso, pena privativa de libertad o multa económica para el autor de la difamación.

Esta vía, quizá la más conveniente por la contundencia de la reacción tiene su principal conveniente en la lentitud procedimental, que tiene como base los artículos 205 y 208 del Código Penal:

“Es calumnia la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad.”

“Es injuria la acción o expresión que lesionan la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación.”

Ambas vías, la civil y la penal, tienen como punto en común los artículos 13 y siguientes de la Ley 34/2002 de los servicios de la sociedad de la información y del comercio electrónico, que establece que la responsabilidad para el pago de la cantidad de dinero no se limita al autor del acto difamatorio, sino que se podría extender a los prestadores de servicios (webmasters, buscadores, blogueros y proietarios del sitio web).

Pero, como toda reacción tardía, el daño ya esta hecho. Se cumple el dicho popular que recomienda hacer ruido, pues algo siempre queda, y pese a que se puede interponer acciones civiles o penales para defender nuestro derecho al honor, obteniendo como reparación una indemnización, el daño, el menoscabo y la difamación por una información falta o insultante ya no tendrá remedio ni se podrá dar vuelta atrás.

 

Whatsapp ha dejado de ser el único sistema de mensajería gratuita viable y con capacidad de dejar obsoletos los sistemas tradicionales de comunicación. Sistemas como el e-mail, el sms o la llamada han sido sustituidos por la mensajería gratuita y plataformas como Whatsaap, Viber, ChatOn y, recientemente, Line y WeChat han dado un paso más en nuestras necesidades de comunicación.

(Fuente: LaVanguardia.com)

(Imagen: LaVanguardia.com)

 

No obstante, en los últimos días la polémica se ha instalado entre sus usuarios Android. Aplicación gratuita en sus orígenes, se convertirá en una aplicación de pago, con una necesidad de pago de 80 céntimos al año por el uso de la aplicación… ¿Es viable la cultura del todo gratis en internet?

No asimilamos de buen grado un cambio como el expuesto, y ello porque cuando te regalan algo no comprendemos el por qué, de un día para otro, hemos de pagar por ello, independientemente de que el precio sea ridículo (un café de los de antes cada año) y nos permita seguir conectado con nuestros contactos de un modo permanente. Es la cultura del todo gratis y los riesgos de regalar el trabajo de uno. Si vendes precio, la gente te valora. Si regalas trabajo, la gente no se preocupará por ti.

Una estrategia como la de Whatsapp permitió conseguir gran cuota de mercado en un tiempo récord. El huracán Whatsapp llegó y nuestros Smartphones sucumbieron irremediablemente. No obstante, peca de un problema fundamental, la manera de generar ingresos.

En nuestro sistema económico y tecnológico actual existen dos maneras de obtener estos ingresos que aportan el sostenimiento económico de toda infraestructura. Alguien debe pagar por esos servicios, pero si, previamente has regalado tus servicios y has permitido que la competencia te imite o mejore, el paso de un modelo gratuito al de pago supone un enorme problema de difícil solución.

Por ello, es necesario la conciliación entre gratuidad y cobro es necesaria en la vida que nos rodea. Porque de esa decisión depende tu estrategia, depende tu modo de actuar. Regalar tu trabajo puede hacer que el mismo pierda valor. Cobrar por él hace que, aunque tu crecimiento fuese inferior,  sea más consolidado y, si lo mereces, más fuerte.

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