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Reflexiones propias

Noche de magía, noche de ilusión. Noche de pensamientos. Noche de reflexión.

Quizás he perdido la ilusión demasiado temprano. Quizás mis circunstancias me han hecho mayor demasiado pronto. Quizás he dejado de crecer y, en ese momento, he dejado de ser niño. Lo cierto es que la noche de Reyes tiene, tuvo y tendrá un significado especial. Los regalos, las promesas, los sueños no dejan de ser esperanzas puestas en un mañana no sé si mejor, pero, por lo menos, diferente. Las sagradas escrituras caracterizan la noche de Reyes con Oro, Incienso y Mirra. Y, sin olvidarnos del temido por todos carbón.

Sobre estos cuatro elementos prepararé mi Carta para el próximo 2016. No sé si se cumplirán o no, pero no debemos cejar en nuestro empeño para lograr aquello que nos propongamos.

Oro; regalo como Rey, síntoma de riqueza. Cierro los ojos y no sueño con riquezas materiales, sino en una riqueza que va mucho más allá. Riqueza de palabra, riqueza de proyectos, riqueza de ideas. ‘Que nadie detenga nuestras metas y seremos ricos’. Que nadie frene tu pasión.

Incienso; regalo como Dios. Nosotros somos capaces de marcar nuestro destino. ‘Capitán de mi alma; dueño de mi destino‘. Que nadie nos marque nuestro caminar, que seamos capaces de diseñar nuestro mañana y que nosotros hagamos el dibujo de nuestro futuro.

Mirra; regalo como Persona. No debemos olvidar quienes somos. No debemos olvidar nuestro pasado, pues gracias a él y a lo que ha sucedido somos como somos. ‘Yo soy yo y mis circunstancias‘. Y no debemos olvidar lo que nos ha hecho grandes.

Te preguntarás, lector en la sombra, el motivo de esta disertación. La gente que me rodea, y yo mismo, tenemos retos, sueños y dudas para el 2016 que acaba de empezar. Un libro de 365 páginas en las que apenas hemos empezado a escribir el prólogo. Nuevos retos profesionales, nuevos aires personales, rotondas en las que tienes que girar 180º para comenzar otra vez a andar.

Pienso en quien tiene ese examen que le puede cambiar la vida y sólo le puedo desear trabajo, esfuerzo y esa ‘pizquita’ de suerte necesaria en todo momento. Pienso en quien 2016 le ha planteado un nuevo reto personal y sólo le puedo mostrar mi orgullo y mi apoyo en todo lo que necesite. Pienso en quien comenzará, estoy seguro de ello, un camino que le traerá sonrisas en buenos y variados momentos. Pienso en quien está abriendo los ojos y deseo que aprenda todo lo bueno que todavía queda en este mundo. Todos ellos, que están a mi lado, tienen su protagonismo, y 2016 les dará las letras en dorado para poder disfrutar de su logro.

Y pienso también en mí. Mientras escribo estas letras reconozco que este 2015 ha sido un año en el que he sentido miedo. En lo personal y en lo familiar, en lo divino y en lo humano. Recuerdo que en mi ya pasada época de estudiante el momento más temido era el de conocer el número que te decía si estabas aprobado o suspenso. Por eso he decidido no volver a numerizar. Profesionalmente, éxitos y fracasos quedarán en el recuerdo, y siempre,  siempre, aprendiendo cada día para ser un poquito mejor. ‘El año que ya terminó ha sido un año donde empezamos más y terminamos menos.’

Debo reencontrarme otra vez. Debo rasgar mis vestiduras, quitar mis ropas y v0lver a ser yo. Por eso es el momento de autoasignarme carbón y pedir disculpas a todos aquellos que he decepcionado. Si cada final de año es el momento de hacer balance, y recordar lo malo y lo bueno, éste no debe ser una excepción. Gracias también por estar ahí, y gracias por hacerme un poquito más grande.

Ésta es mi carta, para mí, y para todos vosotros.

Porque detrás de cada uno de nosotros hay momentos, buenos y malos. Esto es, querido lector, lo que hay detrás de mí. Esto es lo que hay #DetrásdelaToga.

Por un 2016 lleno de momentos. Por un 2016 lleno de palabras.

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La actualidad está revolucionada por el denominado ‘caso Asunta’. La muerte de Asunta Basterra en extrañas circunstancias y los interrogantes sobre la intervención o no de sus padres han culminado, tras dos años de instrucción, en la apertura de un juicio oral ante Tribunal del Jurado en el que los medios de comunicación han posado sus focos de la actualidad. Un Tribunal del Jurado es la máxima expresión de la intervención de la ciudadanía ante la función de “ejecutar y hacer ejecutar lo Juzgado” que proclama la Constitución Española. Pero… ¿Que es el Tribunal del Jurado?

Artículo 125

“Los ciudadanos podrán ejercer la acción popular y participar en la Administración de Justicia mediante la institución del Jurado, en la forma y con respecto a aquellos procesos penales que la ley determine…”

El Tribunal del Jurado es una Institución de la Administración de Justicia que introduce la participación ciudadana en el enjuiciamiento de determinados delitos. Compuesto por 9 jurados, con 2 suplentes, la principal nota de su funcionamiento es que se trata de un deber inexcusable de carácter público y personal.

No cualquier persona forma parte (o puede formar parte) sino que para integrarse en él es necesario cubrir una serie de requisitos que tienen como objetivo plasmar como nota fundamental la imparcialidad.

De acuerdo precisamente a la Ley Orgánica 5/1995 del Tribunal del Jurado, que lo regula, el magistrado instructor ha comunicado hoy a las partes esa decisión, fundamentada en el apartado 1.a) del Artículo 1 (Competencia del Tribunal del Jurado):

“…tendrá competencia para el enjuiciamiento de los delitos atribuidos a su conocimiento y fallo por esta u otra Ley respecto de los contenidos en las siguientes rúibricas:

a) Delitos contra la vida humana…”

Y en el apartado 2 del mismo artículo 1, especifica que “el Tribunal del Jurado será competente para el conocimiento y fallo de las causas por los delitos tipificados en los siguientes preceptos del Código Penal: a) Artículos 405 a 410 , ambos inclusive (homicidios e infanticidios)…”

Es precisamente la competencia atribuida a estos procedimientos la que determina que sean los más mediáticos los por él enjuiciados.  No sólo la muerte de Asunta, también el declarado asesinato de los hijos de Jose Bretón han asaltado las portadas de nuestros periódicos o las entradas de nuestros informativos. Justo este hecho, la creación de estos denominados “juicios paralelos”, es el principal argumento de sus detractores, toda vez que es prácticamente imposible que el ciudadano medio no conozca los hechos antes de su enjuiciamiento. Ríos de tinta corrieron y las desafortunadas palabras del Instructor encendieron, todavía más, la llama del morbo.

.- ¿Cómo anticipó el legislador esta cuestión?

La ley prevé un proceso de selección bastante riguroso que, participado por los abogados de ambas partes, trata de evitar suspicacias sobre la actuación de los miembros del Tribunal. El legislador, en la exposición de motivos del la Ley del Tribunal Jurado, ya se preocupó de la imparcialidad del jurado al explicar que “…la Ley prevé la posible recusación por las partes presentes en el inicio de las sesiones. El fundamento de la recusación admitida, incluso sin alegación de causa por el recusante, no es otro que el de lograr, no ya la imparcialidad de los llamados a juzgar, sino que tal imparcialidad se presente como real ante los que acuden a instar la Justicia. Pero tal ideal, que exigiría la inexistencia de límites en la recusación, ha de conciliarse con las exigencias de que la Institución no se vea frustrada en su funcionamiento efectivo.”

Ahí es donde radica la función del Tribunal del Jurado. La función de los abogados es neutralizar los indicios de criminalidad de sus clientes que han llevado al Juez instructor, a acusar de un determinado delito y olvidarse de todo lo que se habla, se habló y se hablará.

Casos como el de José Bretón, como la muerte de Asunta Basterra, determinan la dificultad de todos estos extremos. Por ello, lejos de ratificar el desarrollo mediático de estos “juicios paralelos”, el procedimiento ha de seguir las reglas generales de toda causa penal, con las salvedades  procedimentales ya expuestas.

Es esta delgada línea roja donde radica el funcionamiento y el motivo de esta institución.

El Derecho no son sólo normas, sino también principios y valores. En este sentido, ya en el Digesto (causante directo de nuestro actual Ordenamiento Jurídico) ULPIANO lo definía como  “Iuris praecepta sunt haec: honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere.”  De esta definición se pueden extraer tres notas clave:

  • Honeste Vivere “Vivir Honestamente”. Marca como origen del Derecho al sujeto, a la persona, y a la necesidad de un comportamiento basado en la buena fe.
  • Alterum non laedere “No dañar a Otro”. Marca como origen el principio de responsabilidad.
  • Suum cuique tribuere “Dar a cada uno lo que se merece”. Establece la posibilidad de la existencia de un ser, un ente, capacitado para impartir Justicia.

Son tres principios que han pasado a nuestros días bajo el concepto de Principio General del Derecho. Los principios jurídicos son, según GUASP, aquellos que por sustentar a todo el Derecho de un modo específico, hacen depender de sí mismos la subsistencia de cualquier figura jurídica particular.

Uno de los principios que ha pasado a nuestros días y que es germen de cualquier construcción es el de seguridad jurídica. Principio reconocido en el artículo 9.3 de la Constitución Española, hasta el punto de afirmar el profesor GARCÍA DE ENTERRÍA que “la seguridad jurídica es una exigencia social inexcusable” pero“constantemente deficiente”. 

Dice el Tribunal Constitucional lo siguiente:

“El legislador debe perseguir la claridad y no la confusión normativa, debe procurar que acerca de la materia sobre la que legisla sepan los operadores jurídicos y los ciudadanos a qué atenerse

Ahora bien, el motivo de esta breve introducción radica en los siguientes titulares sacados en la prensa gallega en las últimas fechas:

“Las multas acechan a los arrendadores que no llevan a la Xunta las fianzas del alquiler”

El Gobierno gallego impuso 354 multas a arrendadores por no llevar la fianza de alquiler al IGVS

Las multas a las que se hace mención traen causa en una Ley, la 18/2008, de Vivienda de Galicia, y en un Decreto, el 42/2011, de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas que le sirve de desarrollo. Establecen estas normas la obligatoriedad del depósito de 1 mes de fianza en el Instituto Galego de Vivenda de Solo, bajo amenaza de multa por cumplir tal trámite.

Y aquí comienza el verdadero objetivo del presente post. Denunciar que no se cumplen los dos requisitos que, a mi juicio, son necesarios para lograr el perfecto desarrollo del concepto de seguridad jurídica: 1) publicidad y 2) conocimiento.

1) Publicidad. Teóricamente, el principio de publicidad se cumple con el acceso de las diferentes normas a los diferentes Boletines Oficiales (B.O.E., D.O.G. o el B.O. de la provincia correspondiente. A la práctica, esto genera la teórica obligación de todos los ciudadanos, sean operadores jurídicos o no, de acceder día tras día a tales instrumentos cuya publicación, a fecha de hoy, es telemática.

2) Conocimiento. Hilado con lo anterior expuesto, esta carencia de medios provoca el desconocimiento de los ciudadanos, verdaderos destinatarios de las normas a aplicar, de su existencia, contenido y significado. Si “la ignorancia de las leyes no excluye su cumplimiento”, debe ser objetivo de los poderes públicos, sea cual se su ámbito de competencia, que los ciudadanos puedan conocerlas y utilizarlas; pues, en caso contrario, el concepto de seguridad jurídica cederá ante lo que se podía calificar como sorpresa y desconocimiento.

 

Javier Marías, escritor referencia en las letras española, de modo involuntario, llega al origen del porqué de la situación de la Justicia en España. Todo parte de un tweet en el que se publicita la entrevista que dio el 2 de octubre de 2014, para el programa ‘Julia en la Onda’ en @OndaCero_es, teniendo como único objetivo publicitar su último libro ‘Así empieza lo malo’.

Y es con ese concepto subjetivo con el que, realmente, empieza mi pensamiento, empieza lo malo. La Justicia no se observa desde una óptica conjunta, sino que tiene como foco una óptica eminentemente individual, no pensando en ella, en su sentido, en su significado,… hasta que realmente es necesario acudir a ella y se tiene reflejo directo de su situación.

Pienso en la soledad de aquellos que negamos y que protestamos, en mayor o en menor medida, contra la precarización de un Servicio Público que debe ser el fundamento de crecimiento de la Sociedad. Hablo de Tasas Judiciales, de Justicia Gratuita, de reformas de textos legales, de politización de sus órganos y procedimientos,… Son un conjunto de circunstancias que parecen estar en un segundo plano en la óptica pública y que sólo obtienen relevancia individual cuando el ciudadano sufre sus consecuencias directas viendo privadas sus legítimas expectativas de Protección.

No nos planteamos la repercusión para un ciudadano medio el tener que abonar un impuesto por defender sus derechos hasta que son nuestros derechos los que se ven afectados y somos nosotros los que lo tenemos que pagar. No nos planteamos la relevancia que, para aquellos ciudadanos que puedan ser beneficiarios de Justicia Gratuita, tiene la precarización de un Servicio Público reconocido en la Constitución. No nos planteamos las verdaderas implicaciones de reformas legislativas hasta que derechos subjetivos se ven afectados y nuestras expectativas, legítimas y justas, reducidas o eliminadas. Observamos día a día como desde los medios de comunicación, Juzgados y Tribunales son objeto de sorna y burla, más allá de cumplir su función de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado..

Es necesario un vuelco de lo subjetivo al objetivo, del hoy a lo que puede ser mañana. Personas y entes con propia decisión y con capacidad de decisión sobre los demás utilizan momentos, lugares, ideas y sensaciones en beneficio propio, sin importarles el efecto dominó que sus palabras puedan provocar.

“La mayor parte de la gente busca justicia con las cosas que le han afectado”, y hasta que les afectan esas cosas no se piensa en el verdadero significado de la Justicia. Karl Popper decía que Justicia es la existencia de un tratamiento igualitario de los ciudadanos ante la ley, siempre y cuando las mismas no favorezcan ni perjudiquen a determinados individuos, grupos o clases. Un Tratamiento igualitario que crea en el ciudadano las mismas cargas y ventajas ante la Sociedad.

Se habla de cargas y ventajas. Se habla de derechos y obligaciones. Derechos y obligaciones que no son expectativas que se pueden o no utilizar, sino que son realidades que se deben proteger y cuidar. Protección que requiere participación activa no solo de los operadores jurídicos (jueces, fiscales, secretarios judiciales, funcionarios, abogados, procuradores,…) sino de todos y cada uno de los ciudadanos que hoy, ayer o mañana necesitan, necesitaron o necesitarán que un Tribunal cuide y garantice sus derechos.

 

El maltrato psicológico, como acción que determina un menoscabo o lesión de la salud mental de la víctima, debe considerarse comprendido en la expresión o dinamismo conceptual que encierra el maltrato de obra

Así de rotundo se mostró el Tribunal Supremo en su reciente Sentencia de 3 de junio de 2014. Una Sentencia que viene a cubrir un vacío normativo que parte del contenido del actual artículo 853.2 del Código Civil, según el cual es causa de deshederación….:

“…haber maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra” (a los padres)

De este modo, la Sala Primera confirma la viabilidad de una desheredación en instrumento público de dos hijos que incurrieron en un maltrato psíquico y reiterado contra su padre “del todo incompatible con los deberes elementales de respeto y consideración que se derivan de la relación jurídica de filiación“. Hecho relevante toda vez que el maltrato psicológico es tan habitual como despreciable.

Nos encontramos ante la evolución lógica de dos instituciones que configuran los pilares del conjunto de nuestro ordenamiento jurídico; la familia y la propiedad. Dicho esto, es necesario recordar que el actual Código Civil proviene de 1889 y los conceptos en él inclusos, pese a las numerosas reformas legislativas que sufrió, siguen teniendo un marcado carácter temporal anclado en los inicios del s. XX.

Nos encontramos con una sociedad eminentemente rural dónde el núcleo económico era la familia y el principal sueño era gozar de propiedades que permitiesen el sustento y cumplir los objetivos económicos del núcleo familiar y sus ansías de propiedad. Una familia marcada por la convivencia de varias generaciones bajo en un mismo techo y que buscaban mantener bajo los mismos intereses el conjunto de su dominio (ejemplo paradigmático es la sociedad eminentemente minifundista gallega).

Dicho esto, comenzado ya el s. XXI la familia no es la misma institución y, por ende, merece un tratamiento acorde con los tiempos.. La convivencia entre generaciones ha desaparecido, disminuyendo los habitantes de una misma unidad y en la que se provoca un cambio de los lazos de sangre por otros más complejos dónde las relaciones crecen a pasos exponenciales. No sólo es familia aquella con la que se comparten afinidades genéticas, sino que la afinidad social gana importancia conforme la Sociedad en su conjunto da pasos hacia adelante. Es este hecho el que provoca que:

a) Se diluyan las instituciones familiares strictu sensu.

b) Se diluyan las consecuencias jurídicas que la pertenencia a la familia conllevan. Pienso en la sujeción de un determinado bien a esa entidad familiar y pienso en la posibilidad de, sí se dan los casos y las condiciones previstas en las leyes, privar a miembros de suceder en los bienes, derechos (y obligaciones). Medidas concretos de esta idea puede ser:

.- La progresiva perdida del reparto forzoso en la institución sucesoria.

.- La ampliación del concepto ‘familia’ en la que se amplian los derechos y deberes de todo ciudadano en la institución del matrimonio (independientemente del sexo del contrayente).

.- La ampliación de los casos de perdida de derechos hereditarios.

Por ello, lo evidente es que la Ley debe evolucionar con los tiempos, no anclarse en conceptos y términos del pasado y avanzar con la Sociedad y con todos y cada uno de sus miembros. Y ampliar la libertad de los sucesores a la hora de repartir sus bienes en otro signo más de modernidad de un ordenamiento jurídico.

“Artículo único. Abdicación de S. M. el Rey Don Juan Carlos I de Borbón.

  1. S. M. el Rey Juan Carlos I de Borbón abdica la Corona de España.
  2. La abdicación será efectiva en el momento de entrada en vigor de la presente Ley Orgánica.

Disposición final única. Entrada en vigor. La presente Ley entrará en vigor en el momento de su publicación en el Boletín Oficial del Estado”.

El Consejo de Ministros aprobó, en sesión extraordinaria del 3 de junio, la Ley Orgánica de Abdicación de S.M. el Rey Don Juan Carlos I de Borbón cuyo texto es el arriba transcrito. Tras el preceptivo trámite, llevado por un procedimiento de urgencia, que consistió en su aprobación, por mayoría cualificada, del Congreso y del Senado, en la tarde de hoy, miércoles 18 de abril, el instante que cambiará la historia reciente de nuestro país.

Abdicación_Rey

Momento en el que Su Majestad el Rey Don Juan Carlos sanciona y promulga la Ley Orgánica por la que hace efectiva la abdicación de la Corona de España © Casa de S.M. el Rey / Borja Fotógrafos

Anatomía de un instante” fue el titulo elegido por Javier Cercas para analizar, desde su fuero interno, un momento importante en la historia reciente de nuestro país, el 23-F. Quizás sea una licencia innecesaria, pero me parece la frase que mejor puede describir todo lo que provocó la firma y posterior refrendo de esa Ley Orgánica.

Sin entrar en debates respecto a una forma de Estado u otra, el hecho de que no se consulte a la ciudadanía, de modo pacífico, voluntario y libre sobre cómo quiere ser gobernado permitiría poder calificar, a todos y cada uno de los administrados como ciudadanos, olvidando la antigua concepción de súbdito. Así:

  • Se crea, por primera vez en la historia, la figura del “Rey Cesante”. Un Rey que, hablando en términos coloquiales, presentó su dimisión, aceptada por los Partidos Políticos con representación en las Cortes Generales.
  • La premura con la que se llevó todo el proceso. En apenas dos semanas y media, se pasa de la abdicación a la coronación, evitando, al máximo, el debate público.
  • La creación de un nuevo cargo, bajo el mismo halo de monarquía, encarnado en los padres del futuro Rey de España. Seguirán teniendo honores de Rey, y seguirán gozando de los privilegios que tal cargo conlleva, incluso la inviolabilidad judicial. Con la peculiaridad de que será a partir de la publicación de una reforma legislativa en el próximo Consejo de Ministros, con lo que, desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Abdicación y hasta esta reforma, este privilegio quedará en suspenso.
  • La discriminación constitucional por razón de sexo que, con la entronización de Felipe VI, se materializa, contrario al principio de igualdad ante la Ley.

 

En resumen, e independientemente de todo el recorrido práctico de los últimos acontecimientos y de todo el debate que trae consigo, la realidad será que se le va a dar honores de rey a un particular.

La Circular de 6 de julio de 1957 prohibía “cualquier manifestación de desnudismo e incorrección en el mismo aspecto que pugne con la honestidad y el buen gusto tradicionales de los españoles“. Este era el concepto que calificaba el Régimen del General Franco como atentado a la moral. Dentro de este concepto incluía, como prenda de baño decorosa “las llamadas de dos piezas para las mujeres y slips para los hombres. Aquellas deberán llevar el pecho y la espalda cubiertos y éstos pantalones de deporte“.

Este es el origen de la mal llamada ‘prohibición al nudismo’ en nuestro país, pues no sólo incluía la desnudez entre las conductas prohibidas, sino que regulaba el vestuario a la hora de disfrutar de las costas españolas.

No obstante, desde la Constitución Española de 1978, la moral cede ante lo legal. Por lo tanto, la moral pública en concreto, y ninguna moral en especial, prevalece sobre otra a la hora de ser protegida por las leyes. Así pues, no existe ningún impedimento legal para la práctica del nudismo, incluyéndose, por tanto, el derecho al desnudo público..

El fin de la prohibición parte del artículo 431 del Código Penal de 1973:

El que ejecutare o hiciere ejecutar a otro actos lúbricos o de exhibición obscena ante menores de dieciséis años o deficientes mentales, será castigado con la pena de arresto mayor y multa de 100.000 a 1.000.000 de pesetas.

Se impondrá la pena de multa de 100.000 a 1.000.000 de pesetas al que ejecutare o hiciere ejecutar a otro las acciones previstas en el párrafo anterior ante mayores de dieciséis años sin su consentimiento. Para proceder por el delito previsto en este párrafo será precisa denuncia de la persona agraviada.

Tetiñas Free

‘Tetiñas Free’ fue el lema de los precursores del nudismo en Galicia (1983). (Foto: CNER | El Correo Gallego)

Fue la aprobación de la L.O. 5/1988, de 9 de junio, la que derogó los delitos de escándalo público incorporando los actos lúbricos o la exhibición obscena y suprimiendo toda mención a la desnudez como delito. Una situación que apenas duró siete años con la aprobación del Código Penal de la democracia, pues el “escándalo público” deja de existir como delito. Entre medias, se crearon las llamadas playas autorizadas, aquellas destinadas a cubrir la creciente demanda nudista de una Sociedad que vivía a caballo entre los aires democráticos de la Constitución y los aires autoritarios del Régimen. Es desde 1995 cuando el nudismo es plenamente legal en cualquier situación o lugar (playa, río, parque,…). 

Dice el artículo 16.1 de la Constitución Española que la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la Ley, reconociendo, a su vez, el artículo 20 que todo español tienen derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

Resulta especialmente relevante la Sentencia 1088/2009, de 19 de diiembre de 2009, de la Sección 10ª de la Audiencia Provincial de Barcelona:

No puede obviarse que el nudismo por sí mismo no es constitutivo de infracción criminal. Incluso alguna autoridad municipal de nuestra Ciudad en algún momento hizo gala de la tolerancia de Barcelona para con esta forma de expresión corporal, llegando a autorizarse manifestaciones multitudinarias de nudistas en zonas muy céntricas de la ciudad

Y la mayor muestra de ello no sólo es que se pueda practicar el nudismo en cualquier lugar o espacio público, sino la creciente aceptación que como estilo de vida y pensamiento tiene en nuestra Sociedad.

Nudismo_textiles

Nudistas’ y ‘textiles’ tienen pleno derecho a compartir espacios públicos. (Foto: ElPaís | AgenciaATLAS)

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